Treguajantes

El ORIGEN de  Treguajantes está vinculado a Soto, de cuyo municipio es aldea. Está situada en un llano rodeada de cerros, y con exposición al sur  que la protegen de los vientos de norte. Su clima, aunque frío, es saludable.

Según datos del diccionario Madoz tenía unas 70 casas, distribuidas en varias calles anchas y una plaza, así como una escuela de primeras letras para ambos sexos, dotada con 5 reales diarios, a la que acudían 20 niños y 10 niñas.

Contaba también con varios pozos y dos fuentes de buena calidad y la iglesia dedicada a San Martín dependiente de la parroquia de Soto. En la parte este del pueblo se encuentran las ruinas de la iglesia antigua y el cementerio.

En un cerro en el camino de Soto, se situaba la ermita titulada Serrias, la de San Blas al este de la aldea, y la de San Martín.

Perteneció al monasterio de Santa María Real de Nájera.

Treguajantes sufrió, como el resto de los pueblos del Camero Viejo, importante pérdida de su población y quedó despoblada hacia 1965. Hasta que en 1985 se le dio acceso desde Terroba, el único paso era un camino de herradura desde Soto.

(Vídeo realizado por Bruno Rodríguez Orden)

Entre sus PERSONAJES ilustres destacan Francisco Javier Sánchez Cabezón, obispo de Astorga durante diecisiete años, fallecido en 1767; a él se debe la monumental iglesia parroquial de su pueblo; Sebastián Martínez Pérez, comerciante y coleccionista de obras de arte, amigo personal de Goya; Teresa González, nacida en 1779, fundadora de la escuela del pueblo en 1848; Andrés Isidro Bretón (1822-1868), gran bienhechor de su pueblo; Francisco de Íñiguez e Íñiguez, renombrado astrónomo y catedrático; y Anselmo Rodríguez Sáenz, inspector central de enseñanza y algún tiempo director general.

PUNTOS DE INTERÉS

  • Su enclave, situado en un sitio de gran belleza paisajística.
  • La iglesia de San Martín, situada en el centro del pueblo, está en ruinas. Destaca por su gran tamaño en comparación con  la aldea.
  • Dos ermitas, la de Serrias y la de San Blas, una situada en el camino que va a «Las Fuentes» y otra en lo alto del monte.
  • El cementerio situado en las ruinas de una antigua iglesia de estilo románico y, de camino, podremos encontrar el pozo principal «el tinte» donde cogían agua antiguamente para lavar o dar de beber a las caballerías.

FIESTAS

  • Primer fin de semana de julio. Fiestas en honor a Santa Isabel.

ACTUALIDAD

En Treguajantes  no vive nadie de forma permanente en el municipio, aunque hay varias personas que tienen ganadería y residen en el municipio vecino de Soto.
Es una aldea despoblada desde hace años según los datos oficiales de su censo, pero que presenta ahora signos evidentes de vida por la recuperación de muchas de sus viviendas.
Cuenta con la Asociación Amigos de Treguajantes, dedicada a la recuperación del pueblo y celebración de sus fiestas.

CURIOSIDADES

  • La amistad que unía al gran pintor Francisco de Goya y Lucientes con el oriundo de Treguajantes Sebastián Martínez Pérez queda reflejada en el magnífico retrato que le realizó en 1792, hoy conservado en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
  • La construcción del actual Palacio de Gobierno sede de la presidencia  de La Rioja (el Palacete), fue conocida como La casa de El Inglés, y El Inglés era nada menos que Andrés Isidro Bretón, nacido en Treguajantes, heredero del afamado comerciante de vinos Sebastián González Martínez (este a su vez sobrino del también nacido en Treguajantes Sebastián Martínez Pérez).
 En terreno montaraz 
y de clima saludable,
rodeado de los cerros,
protegido de los aires,
mira buscando los soles
el pueblo de Treguajantes,
que fuera aldea de Soto,
mas de valor importante.
 
Setenta casas tenía,
una plaza y anchas calles,
escuela para la infancia
y una iglesia con cofrades,
dedicada a San Martín
que de los pobres es padre;
era espléndida la iglesia
de construcción y de imágenes,
hoy adornan la parroquia
de Huércanos, junto al Yalde;
la dio el obispo de Astorga
Don Francisco Javier Sánchez,
hijo ilustre de este pueblo,
famoso por sus bondades.
 
En un cerro no lejano,
protegiendo todo el valle,
la Virgen de Serrias tiene
su ermita que, gentil antes,
muestra sus ruinas por culpa
de un rayo feroz infame;
mas no destruyó en sus hijos
la devoción a la Madre:
buscando mejor fortuna
se marcharon emigrantes,
pero cada día rezan
en su corazón la Salve
y cuando llega el verano
la festejan con realce,
como hicieron siempre aquí
los abuelos y los padres.
 
¡Honor eterno a los hijos
que a los suyos tan bien salen!

Del Libro “Poesía de Cameros”. 
Autor Jose Luis Moreno Martínez